En amorosa memoria
Retrato de la Profesora Yolanda Velia Verástegui Vilela

Profesora

Yolanda Velia Verástegui Vilela

19312005

Una vida de amor, enseñanza y fe.

Madre, abuelita y maestra de corazón. Su luz sigue viva en cada enseñanza, en cada recuerdo y en el amor de quienes tuvimos la dicha de conocerla.

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.”
JUAN 11:25
Una huella que permanece

Su amor, nuestro mayor legado

Una vida entregada a su familia, a la educación y a Dios.

Una madre extraordinaria

Con fortaleza y ternura, sacó adelante a sus cinco hijos. Fue su guía, su ejemplo y su refugio.

Su historia →

Una maestra de corazón

Más que enseñar, inspiró vidas. Su vocación dejó una huella imborrable en generaciones de alumnos.

Su vocación →

Un amor que sigue vivo

En la memoria de sus hijos y nietos, en sus fotografías y en las oraciones que nos acercan a ella.

Nuestros recuerdos →
Su vida

Una mujer valiente. Una madre extraordinaria.

Mami Yolita · 1931 – 2005

Yolanda con chaqueta roja junto a las flores de su casa
Entre sus flores, siempre de pie
Una vida entregada al amor

La Profesora Yolanda Velia Verástegui fue, ante todo, una madre extraordinaria. Una mujer luchadora, trabajadora y valiente que enfrentó la vida con una fortaleza admirable.

Sacó adelante a su familia prácticamente sola, demostrando cada día que el amor de una madre puede superar cualquier obstáculo.

Madre, guía y refugio

Con esfuerzo y determinación formó y educó a sus cinco hijos. Les inculcó el respeto, la honestidad y la importancia de salir adelante con dignidad. Fue guía, ejemplo y refugio, siempre presente en cada paso de sus vidas.

  • Luis
  • Javier
  • Lourdes
  • María
  • Franz
Yolanda sentada junto a su papito Paulino en la sala de su casa
Con su papito Paulino
El corazón de su familia

Hija, hermana y tía

Hija de Paulino Verástegui y Lola Vilela, veló por sus padres con dedicación y cariño, acompañándolos en cada etapa hasta que partieron a la vida eterna. Cuidar de su papito Paulino hasta sus 95 años fue la expresión más pura de su amor de hija.

Como hermana, fue apoyo, fortaleza y unión familiar. Como tía, es recordada con un carácter firme, incluso estricto, pero siempre justo y lleno de buenas intenciones.

Carta de una hija

A mi papito Paulino

Querido papito:

Hoy quiero hablarte con el mismo amor con el que siempre te miré, con la misma ternura con la que tomaba tus manos, y con el orgullo que llevo en mi corazón por haber sido tu hija.

Fuiste mi guía, mi ejemplo y mi fortaleza. A tu lado aprendí el valor del trabajo, del respeto y del amor verdadero por la familia. Gracias a ti pude convertirme en la mujer que fui.

Cuidarte hasta tus 95 años no fue una carga, fue un privilegio. Fue mi manera de devolverte, aunque sea un poquito, todo el amor que me diste desde niña.

Dicen que las hijas aman de una forma especial a sus padres… y yo soy prueba de ello. Gracias por ser ese “papito” que tanto amé y que seguiré amando más allá de la vida.

Te amo, hoy y siempre.
Tu hija, Yolanda

Yolanda sonriente abrazando a su perrito pequinés
La ternura de cada día
A mis nietos

Una abuelita llena de amor

Su amor por sus nietos era inmenso, sincero y constante. Fue una abuelita muy querendona, a su manera. A cada uno lo quiso de una forma única y especial, respetando su esencia.

Estuvieron siempre en sus pensamientos y en sus oraciones. Hoy ese amor sigue vivo en cada recuerdo, en cada enseñanza y en el lazo eterno que une a una abuela con sus nietos.

  • Vanessa
  • Cinthia
  • Hugo
  • Rosa
  • Manuel
  • Christian
  • Luciano
Su legado

Enseñar con el corazón. Inspirar para siempre.

Yolanda con los brazos abiertos a orillas del Lago Titicaca
A orillas del Lago Titicaca
Mucho más que una profesora

Su vida estuvo guiada por un profundo compromiso con la niñez. Dedicó sus días a formar no solo estudiantes, sino seres humanos con valores, disciplina y sueños. Su pasión la llevó a ser reconocida y ascendida a directora.

Educar era inspirar vidas

Por sus aulas pasaron muchos de los profesionales que hoy contribuyen a la sociedad, y que la recuerdan por su paciencia, su ternura y su amor genuino por la enseñanza.

Tiquina, junto al Titicaca

Uno de los capítulos más significativos de su carrera fue su labor en escuelas rurales cercanas a Tiquina, a orillas del Lago Titicaca. Allí creó lazos profundos con las comunidades, basados en el respeto y el cariño mutuo.

Ilustración de Yolanda en oración, recibida por Jesús entre las nubes
Desde el cielo

Ora por mí

Gracias por haber venido a orar una plegaria por mí al Señor, junto a los míos, recordándome con alegría.

No lloren por mí, pues no he muerto. Moriré solo cuando ya no viva en el recuerdo de ustedes.

Soy feliz ante el Señor. Hagan una vida sinceramente cristiana, para que un día volvamos a compartir juntos la felicidad por siempre en la eternidad.

Los ama quien no ha muerto, sino que se anticipó a gozar de la verdadera felicidad en el Señor Jesús.

Nuestros recuerdos

Momentos que el tiempo nunca podrá borrar

Nos gusta verte y escucharte cantar, mamita.

Canal Mami Yolitayoutube.com/@mamiyolita720
En la paz del Señor

Una oración por ella

Unidos en la fe, cerca de su amor.

Dale, Señor, el descanso eterno.
Y brille para ella la luz perpetua.
Que el alma de nuestra querida Yolanda,
por la misericordia de Dios,
descanse en paz.

Amén.

“No he muerto… viviré mientras permanezca en el recuerdo de ustedes.”

Yolanda sonriendo, con un chal marrón, junto a una puerta de madera
Su sonrisa inolvidable
Con todo nuestro cariño

Siempre serás nuestra Mami Yolita.

El tiempo pasa, pero tu amor permanece. En cada paso que damos, en cada valor que nos enseñaste y en cada recuerdo compartido, seguimos encontrándote.

Gracias por tu fuerza, por tu entrega y por ese corazón que siempre tuvo un lugar para nosotros.

Estarás siempre en nuestros corazones, mami. No importa el tiempo que pase: tú estás presente en cada día de nuestras vidas.